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lunes, 7 de noviembre de 2011

Los "pequeños" sí tienen ideas

En el post anterior hablaba sobre los programas electorales de los partidos con opciones “reales” de llegar a la presidencia del Gobierno: PSOE y PP. Sin embargo, a diferencia de estos dos “grandes”, los partidos minoritarios sí tienen ideas, reales o un tanto utópicas, pero propuestas al fin y al cabo.


IU – Los verdes (ver programa)


Al igual que con las pasadas elecciones municipales Izquierda Unida ha elaborado el programa más feo, denso y difícil de leer de todos. A cambio, es el que más propuestas, buenas o malas, aporta. De hecho, ya en la página 7 detallan una batería de propuestas para crear empleo en distintos sectores y en la 8 explican la manera de financiarlo.

Es una pena que adornando estas propuestas no haya más que críticas a otros partidos. Por favor, ¿algún partido que se baste por sí mismo y que no necesite crecerse a costa de hundir a otro? Silencio…

Uno de los puntos que me llama la atención es el siguiente: “desde el 1/12012 [supongo que se trata de un error y no una propuesta para tan larguísimo plazo], en el caso de empresas de reducida dimensión y trabajadores autónomos, el IVA se devengará en el momento del cobro total o parcial de la factura”. Errores tipográficos aparte, me parece muy interesante que sea un partido de izquierdas el que quiera contemplar algo a simple vista tan lógico y que perjudica y mucho a los autónomos “chollo para la empresa” (les pagan lo mismo y les obligan a estar las mismas horas fijas en una silla que a los contratados pero se ahorran su seguridad social y sus vacaciones).

Otro de los puntos que me sorprende, esta vez para mal, es el referente a la ley de protección animal, “en la que se contemple la eliminación de la financiación por parte de espectáculos que contemplen el maltrato y muerte pública de animales”. Si estamos en contra de los toros, ¿prohibiendo la financiación se acaba con ello? Esperaba más, la verdad.

En el programa encontramos más de una referencia al 15M: como la “eliminación de los sueldos vitalicios a los políticos, prohibición por ley de la duplicidad de sueldos de los ex presidentes del Gobierno” o, al igual que los demás partidos, la reforma de la ley electoral.

Si la gente se leyera este programa probablemente pondría el grito en el cielo con el punto “elevación del salario mínimo a 1.100 €/mes”. Me gustaría que todos esos que piensan que es una locura, en especial aquellos que rondan los 50 y que están tan cómodos en las casas que pagaron “de un tirón”, meditaran durante 5 minutos cuánto cuesta cada cosa hoy en día. ¿1.100 € al mes es mucho? No. Es, tal y como indican en este programa, lo mínimo para sobrevivir.

Ahora vamos con lo que no soporto de este programa: la manía de poner el “amigos y amigas”, “desempleados y desempleadas” y, lo que es peor, “ciudadanos/as”. Por favor, esto no es machismo ni feminismo, es estupidez. Yo soy mujer y me siento perfectamente identificada si ponen “trabajadores”. En español, el plural es ese, les guste o no. Y quien se ofenda, que se lo haga mirar.

IU Dedica todo un punto a las “propuestas feministas” que para mí, como mujer, supone más un insulto que una ventaja. Sigue habiendo desigualdades, no lo discuto, pero hay cosas que son absurdas: si en una empresa hay 4 puestos de directivo, 3 hombres y una mujer capacitados para ello y otros 10 trabajadores de ambos sexos que no lo están ¿el puesto tiene que ser para una mujer aunque no valga para ello? Pero vamos a ver, el cargo o puesto de trabajo tendrá que ocuparlo el que esté más capacitado, independientemente de su sexo. Lo único por lo que hay que seguir peleando en el siglo XXI es para que no se discrimine a ninguna persona, hombre o mujer, por su sexo. Es decir, si una mujer es la más competente para un puesto pero el empresario o la administración no se lo da por su condición de mujer o le paga menos valiendo lo mismo, entonces sí, tomen medidas, y serias.


UPyD (ver programa)


Su repentino éxito en las elecciones municipales parece que pilló de sorpresa a UPyD que ahora, tras ese gran avance, se plantea nuevas metas. Aunque el programa es bastante breve, sí que contempla propuestas reales a determinados asuntos.

La formación de Rosa Díez da un guiño al 15M al introducir como primera propuesta la reforma de la ley electoral. Y no se queda en vagas promesas sino en varias propuestas en firme que empiezan con la modificación de esta ley y siguen con la constitución, el senado, el poder judicial… Además, proponen la dación en pago de la vivienda para amortización del crédito

En mi opinión los puntos fuertes del programa son los relativos al control del gasto (incluyendo la limitación de los coches oficiales y evitar duplicidades en los puestos de las distintas administraciones) y la reforma laboral, con propuestas como “promover horarios más racionales, semejantes a los del resto de Europa, que faciliten la conciliación de la vida familiar y laboral. Incentivar en las empresas la instauración de sistemas de teletrabajo”. La idea es perfecta, lástima que la inmensa mayoría de empresarios de este país no entienda lo que es tener una vida fuera de la oficina y los trabajadores aseguren que “esto es España y yo quiero comer en 2 horas aunque luego cuando llegue a casa mis hijos estén durmiendo”


¿Son estas propuestas factibles? Nunca lo sabremos. En estas elecciones, como siempre, la inmensa mayoría votará al PP o al PSOE aunque no tengan programa electoral. Es más, apostaría a que si los miembros de estos partidos dejasen a sus hijos de 3 años llenar el programa con garabatos la mayoría seguiría votándoles.

Los “programas electorales” de los candidatos


Por motivos de trabajo he estado esperando como agua de mayo la publicación de los programas electorales de los dos partidos principales (PSOE y PP), de los dos secundarios (IU y UPyD) y de alguno de ámbito autonómico (CiU y BNG). Todos sin excepción se han hecho de rogar, cuando en realidad deberían pelearse porque llegaran cuanto antes a los medios, aunque sea uno pequeñito como el mío.



De la lectura de los programas he sacado tres conclusiones:

  1. Todos abordan la necesidad de cambiar el sistema electoral. Vaya, parece que el 15M tiene más poder de lo que muchos ingenuos conformistas quieren reconocer.
  2. Los dos “grandes” no tienen propuestas, sólo vaguedades que rellenan páginas de unos documentos infinitos, uno camuflado bajo un diseño estupendo y el otro que no se ha currado ni eso. Señores, no creo que haya ningún partido que no quiera luchar contra el desempleo y sacar a España de la crisis, pero lo que queremos saber es cómo.
  3. Los nacionalistas son, curiosamente, los únicos que piden a gritos a una parte de la población que no les vote: los que no entienden ni gallego ni catalán, por mucho que les pudieran gustar sus propuestas si llegaran a conocerlas.

PSOE (ver programa)

El primero en mandarlo, quizá porque están tan convencidos de que no tienen nada que hacer que han sacado a toda prisa lo primero que se les ha pasado por la cabeza o quizá porque confían de verdad en su programa y quieren que llegue a los ciudadanos.

“Un programa electoral para ganar el futuro”, un título que hace que a uno se le quiten las ganas de leerlo y más de analizarlo. Por un lado, porque si en el presente son incapaces de solucionar los problemas no parece creíble tal afirmación. Y por otro, porque si de verdad tienen ideas para mejorar ese futuro, ¿por qué no las aplican ya? Los casi 5 millones de parados se lo agradecerán.

En los 5 puntos en los que se estructura (un programa electoral para ganar el futuro, una economía sana y competitiva, lo urgente, el empleo, la igualdad del siglo XXI es la igualdad de oportunidades y democracia), encontramos muchas frases del tipo de “modernizaremos tal sector”, “crearemos empleo” y pocas, muy pocas, propuestas reales como sería, por ejemplo, “modernizaremos el sector agrícola construyendo X máquinas que sirvan para esto y distribuyéndolas de esta manera, de manera que se creen X empleos y se mejore esto otro”.

Sería tan sencillo como seguir la línea del apartado correspondiente a educación en el que se marcan como uno de los objetivos la mejora del bilingüismo en las escuelas y, para ello, proponen que “el número de auxiliares de conversación en los centros educativos financiados por el Ministerio de Educación pasará de los 3.000 actuales a 10.000 la próxima legislatura”.


PP (ver programa)

Los últimos en publicar su programa. ¿No quieren que los ciudadanos nos lo leamos?  Al abrir las más de 200 páginas rápido se da uno cuenta de que es perfectamente factible leerlo antes de las elecciones: hasta la página 25 no encontramos algo parecido a una propuesta. Y entre sección y sección podemos pasar unas cuantas páginas en blanco y con fotos enormes. En realidad, si sacamos sólo lo "útil", tendría la misma extensión o incluso menor que el del PSOE.

Eso sí, el programa electoral del PP, bajo el título "Lo que España necesita" se lleva el premio al diseño, con una estructura de diagnóstico – objetivo – medidas de cada tema que parece más una presentación de Power Point que un documento pdf. Incluye un apartado para fomentar el turismo en nuestro país. Al fin y al cabo, es lo único que tenemos y, si lo aprovechamos bien, quizá dejemos algún día de ser el tercer mundo de Europa.

De las medidas reales me llama la atención esta: “Aprobaremos un apoyo fiscal, por importe de 3.000 euros, por la contratación del primer trabajador que no tenga la condición de socio de una empresa de nueva creación”. Y para todos, es decir, que cuando el multimillonario de turno monté un negocio recibirá 3.000€. Pobrecito, seguro que los necesita mucho más que el trabajador contratado, que se dará con un canto en los dientes con los escasos 800€ al mes que recibirá por realizar un trabajo que requiera 5 años de experiencia, 4 idiomas y dos carreras.

Otro punto digno de mención es el de “Reforzaremos y exigiremos las responsabilidades debidas a aquellos gestores que hayan incurrido en una administración desleal o negligente”. No digo que no haya que hacerlo pero al leerlo me viene a la mente el tema recurrente del boletín cultural electrónico de mi pueblo desde que llegó nuestro nuevo alcalde popular: pero qué malos eran los socialistas, ¡qué mal lo han hecho todo!, les vamos a denunciar, etc., etc. Sí, los otros lo han hecho muy muy mal, denúncienles, perfecto, pero ¿pueden, por favor, no utilizar un boletín cultural para ello? Y es más, ¿pueden hacer también alguna propuesta para mejorar lo que hay o sólo van a criticar lo anterior durante los próximos cuatro años?

“Fomentaremos la protección de todas las manifestaciones artísticas tradicionales que sean parte de nuestra cultura, como la tauromaquia”, prometen los populares. Y yo les digo: quemar brujas, despellejar a los ladrones y demás también cuentan como manifestaciones artísticas tradicionales ¿no? De hecho, ¡volvamos a los espectáculos de la época romana! Así al menos algún animal luchará en igualdad de condiciones en esa grandiosa obra de arte.

“Con Estados Unidos, reforzaremos el diálogo político bilateral.” ¿Sólo EE.UU? Ah, espera, “aceleraremos nuestra implantación en los mercados y sociedades de Asia.” ¿No deberíamos hacer lo primero en todas partes y lo segundo donde se pueda? Quizá deba recordarles que la crisis económica nos la “endosaron” sus queridos Estados Unidos.


Los programas de IU y UPyD, en el próximo post. Los de CiU y BNG, cuando se dignen a traducirlos.

viernes, 28 de octubre de 2011

Qué mala es la envidia

Estoy leyendo estos días otro libro escrito por un superviviente de los campos de concentración nazis, en este caso Auschwitz I. Los asesinatos, torturas y humillaciones llenan sus páginas junto a otro hecho bastante frecuente en los campos y que siempre me ha llamado mucho la atención: la crueldad de unos presos hacia otros, desde las denuncias y palizas de los Kapos (presos políticos, judíos, criminales alemanes… responsables de cada bloque o sección) hasta los robos de comida de unos a otros que suponía, en muchas ocasiones, la condena a muerte para el que se queda sin el trozo de pan.

 A veces los Kapos eran más crueles que los propios nazis

Quizá todo estuviera justificado por la supervivencia propia. Lo que me sorprende es que cuando dejo el libro y cojo el periódico descubro que, sin estar en juego la vida y en 2011, en este país hacemos exactamente lo mismo: intentar hundir a nuestros iguales.

La actualidad de estos días está centrada en las protestas de los profesores contra los recortes en educación. Hace unos meses el tema del momento era el recorte del sueldo a los funcionarios. En los dos casos he podido ver como la mayoría de la gente que conozco se crispa con el colectivo de turno, les insulta y les llama vagos, pero nadie, de izquierdas o derechas, parece mostrar un mínimo de empatía por sus compañeros. Sí, lo he dicho bien, son nuestros compañeros. No son políticos incapaces de solucionar esta crisis, ni multimillonarios que no han dado un palo al agua en su vida. Son trabajadores, igual que nosotros.





Unos porque cobran más, otros porque tienen más vacaciones, el caso es criticar. Y digo yo, a todos esos que critican a los profesores ¿son capaces de estar 5 horas intentando meter algo útil en la cabeza de 30 críos de 13 años? Yo, no. Y si tan bien se vive de funcionario, ¿por qué no se sacan una oposición? Yo no podría por mucho que lo intentara. Pero la culpa es de los profesores y de los funcionarios ¿no? Y sí, claro que hay vagos, pero en la mayoría de empresas privadas no dedicadas a la enseñanza también. Vamos a acabar con los vagos y a darle esos puestos a los que sí quieren hacerlo, pero en todos los ámbitos y niveles. Vamos a dejar de meter en el mismo saco a todo un colectivo sólo porque nos corroa la envidia.

Además, dado que yo, y todos los que critican a estos colectivos, no podemos realizar esos trabajos, creo que nuestras reivindicaciones deberían tener como objetivo el mejorar nuestras condiciones para que se igualen a las suyas y no al revés. Me explico: si yo por ponerme enferma un solo día o llegar tarde por causas ajenas a mi voluntad me repercute directamente en la nómina; si tengo prohibidos los descansos para tomar café o fumar; si tengo que dedicar 12 horas cada día a un trabajo que podría hacer en 5; si no puedo apuntarme a cursos ni deportes los días de diario, ni solucionar ningún tema administrativo, ¿debería pedir que estas condiciones se le aplicaran al resto de trabajadores de España?

Es más, en la mayoría de países europeos tienen mejores condiciones que nosotros (menos horas semanales, jornadas continuas, teletrabajo…) y casualmente rinden más. Supongo que para algunos esto es un gran error y deberían tener nuestro sistema y así estar más amargados y rendir menos.



viernes, 21 de octubre de 2011

Anclados en el siglo XVII

Hace unos días leí en el blog http://hidalgosypiratas.blogspot.com esta supuesta conversación entre Jean Baptiste Colbert, ministro de Luis XIV, y el cardenal Mazarino:






Colbert: Para conseguir dinero, hay un momento en que engañar [al contribuyente] ya no es posible. Me gustaría, Señor Superintendente, que me explicara cómo es posible continuar gastando cuando ya se está endeudado hasta al cuello...


Mazarino: Si se es un simple mortal, claro está, cuando se está cubierto de deudas, se va a parar a la prisión. Pero el Estado... cuando se habla del Estado, eso ya es distinto. No se puede mandar al Estado a prisión. Por tanto, el Estado puede continuar endeudándose. ¡Todos los Estados lo hacen!


Colbert: ¿Ah sí? ¿Usted piensa eso? Con todo, precisamos de dinero. ¿Y cómo hemos del obtenerlo si ya creamos todos los impuestos imaginables?

Mazarino: Se crean otros.

Colbert: Pero ya no podemos lanzar más impuestos sobre los pobres.

Mazarino: Es cierto, eso ya no es posible.

Colbert: Entonces, ¿sobre los ricos?

Mazarino: Sobre los ricos tampoco. Ellos no gastarían más y un rico que no gasta, no deja vivir a centenares de pobres. Un rico que gasta, sí.

Colbert: Entonces, ¿cómo hemos de hacer?

Mazarino: ¡Colbert! ¡Piensas como un queso de gruyere o como el orinal de un enfermo!! ¡¡Hay una cantidad enorme de gente entre los ricos y los pobres!!

Son todos aquellos que trabajan soñando en llegar algún día a enriquecerse y temiendo llegar a pobres. Es a esos a los que debemos gravar con más impuestos..., cada vez más..., siempre más. Esos, cuanto más les quitemos, más trabajarán para compensar lo que les quitamos. Son una reserva inagotable.



Investigando un poco por la red, Sergio descubrió que este diálogo es parte de la obra de teatro “Le Diable Rouge”, escrita por Antoine Rault en 2008. En ella se narran los últimos meses de vida de Mazarino, en los que Francia se encuentra prácticamente en la ruina tras 30 años de guerra con España.

Quizá esta conversación sólo sea producto de la imaginación de Rault. De lo que estoy convencida es de que esto mismo, aunque con otras palabras más adaptadas a nuestro tiempo, se ha tratado en la Moncloa más de una vez y con idénticas consecuencias: a los pobres ya les hemos explotado hasta dejarles sin nada, los ricos son intocables y la clase media a pagar el pato de nuestra incompetencia para solucionar los problemas económicos que sufre nuestro país.

Lo que me duele de verdad es que ninguno de los dos partidos “principales” tenga el valor y la decencia de plantar cara, de una vez por todas,  a este sistema de desigualdades. En un país civilizado, en pleno siglo XXI ¿de verdad tiene que seguir habiendo pobres a los que se les ha quitado todo, ricos intocables y clase media sufridora? ¿En cuatro siglos no hemos avanzado absolutamente nada?

martes, 28 de junio de 2011

No avanzamos

Franco murió en 1975. Tres años después se votó la actual Constitución. Salvo algún que otro incidente, desde entonces podemos votar libremente y cada cuatro años al partido político que más se nos antoje. Aún así, en el siglo XXI algunos prefieren vivir bajo una dictadura, en este caso de sus propias ideas.



En estas últimas elecciones se han presentado más de 100 partidos que comprenden, o al menos lo intentan, todas las ideologías posibles, desde la extrema izquierda hasta la extrema derecha, pasando por los que se llaman a sí mismos de centro.

Todavía quedan en nuestro país un gran número de votantes que piensan que si gana el PP volverá una dictadura militar y, a su vez, los fieles a este partido están convencidos de que el triunfo de la izquierda lleva inevitablemente al fin de los valores de nuestra sociedad, de las familias y, en definitiva, a una guerra civil como la del 36. Respeto, aunque no comparto, estas ideas; al fin y al cabo yo no sólo no viví la guerra civil sino que soy directamente “post-constitucional”. Ahora bien, lo que no entiendo es el encabezonamiento de algunos por votar siempre lo mismo, haga lo que haga dicho partido o candidato.

Vamos a ver, ciudadanos de la Comunidad Valenciana, que no hace falta que voten a un personaje que les está robando delante de sus narices. Si tienen miedo de votar al PSOE, tienen otras opciones además del PP. Lo mismo les digo a los extremeños ¿Pero no están ustedes hasta el gorro del PSOE? Entonces, ¿Por qué les votan? Quizá cueste un poco de esfuerzo pero ¿Han probado a leerse los programas electorales de los demás partidos? Quizá alguno tenga un planteamiento más interesante que seguir robándoles o hundiendo sus localidades en la miseria.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Resultados agridulces

El pasado 22 de mayo de 2011 los españoles estábamos convocados, una vez más, a las urnas. Se trataba, en esta ocasión, de elegir a nuestros representantes en los ayuntamientos y provincias, aunque algunos, entre los que me incluyo, parecía más bien que votábamos sobre nuestro futuro.

Un partido, el PSOE, criticado a más no poder por su gestión de la crisis económica en la que está sumido el país. El otro, el PP, la supuesta gran esperanza. Y en medio de esta tarta por la que ambos iban a pelear surge de pronto un movimiento, el 15M, cuyo principal objetivo es precisamente acabar con ese monopolio de los dos grandes partidos “de siempre”.

He de reconocer que al principio estaba cuanto menos escéptica, acostumbrada ya a que las luchas por los derechos y la justicia pertenecieran a otra época o, en todo caso, a otro país. “Bah, si aquí sólo protestamos si nos prohíben fumar, beber o ir a los toros”, pensaba yo hasta hace diez días. Eso mismo debían pensar nuestros políticos y sindicatos que todavía intentan, sin éxito, disimular que en realidad no pasa nada. Pues no. Los ciudadanos no estamos contentos y, por primera vez en tres décadas, parecemos dispuestos a luchar por un cambio, les guste o no a los políticos y a los medios de comunicación.

Con esa esperanza de cambio acudí el domingo a mi colegio electoral, más orgullosa que nunca de poder ejercer mi derecho y mi deber de votar. El resto del día lo pasé con los nervios propios de una final de futbol o baloncesto o la noche de los Oscar y a las 20:00 tenía ya todo preparado para el evento del siglo: en breve empezarían a dar los resultados.

Lo que pasó después lo sabemos todos: el hundimiento del PSOE y el resurgimiento, a su costa, del PP. En mi casa se vivieron momentos tristes, muy tristes, al ver cómo, a pesar de los esfuerzos de tantos jóvenes y no tan jóvenes en la última semana, volvíamos al turnismo político. Al igual que ocurriera en las elecciones generales de 1996 y 2004, el partido hasta entonces mayoritario le cedía el puesto al otro. Otra vez lo mismo.

Mientras Génova se llenaba de banderas azules, los medios empezaban a dar datos más extensos. Y entonces llegó la esperanza. Sí, el PP ha ganado las elecciones, o más bien ha arrasado, pero los objetivos del 15M, aunque a pequeña escala, se han cumplido: han aumentado tanto la participación como la presencia en los ayuntamientos de partidos minoritarios locales, IU y UPyD. ¿Coincidencia? En absoluto. Estoy convencida de que los políticos van a dormir algo peor a partir de ahora.